Retrospectiva sobre el Mundo Árabe y América Latina

Por Néstor Suleiman

Los textos de los teóricos del panarabismo incluyen destacados contenidos sobre las situaciones de crisis en la región, en los que se registran hechos de los tiempos actuales que dan lugar a reflexiones muy necesarias y enriquecedoras del pensamiento contemporáneo.

Las cuestiones nacionales no escapan al análisis de los expertos. Escuchar a los actores, bucear en los ensayos, nos permite profundizar sobre las problemáticas étnicas y religiosas para, a partir de ello, comprender algunas interpretaciones planteadas desde perspectivas vinculadas a las identidades.

Tanto en Latinoamérica como en el Mundo Árabe existen dos elementos que fortalecen la la integración: el idioma y la religión. Pero cabe aclarar que cuando hacemos referencia al fenómeno religioso debemos tomar distancia de las especulaciones o reflexiones de carácter teológico fundamentalista, posturas que terminan disociando a los pueblos y en todos los casos benefician a las políticas de los imperios.

El Mundo Árabe, esa masa geográfica extendida en millones de kilómetros cuadrados, constituye una unidad espiritual y cultural indivisible. Como afirma un principio del partido Bath, el territorio donde viven los distintos pueblos árabes conforma una sola patria, una unidad cultural, económica y política imposible de quebrar. Acabada definición bathista frente a la división actual, obra del colonialismo a lo largo de la historia, generoso a la hora de establecer discordias y enfrentamientos entre las distintas regiones.

Los teóricos del partido Bath afirman que los actuales gobernantes de los distintos países de la Patria Árabe sólo son administradores transitorios y temporarios, y en esa dirección se deben atender las demandas y reclamos de todos los sectores minoritarios. De esta premisa se desprende la importancia de las comunidades étnicas, nacionales y religiosas emergentes en ese espacio geográfico; son los aportes de colectivos que contribuyeron a ubicar el panarabismo, en un lugar trascendente en el contexto geopolítico en Asia y África.

Es prioritario observar y tener en cuenta el florecimiento de esos movimientos que comenzaron a despertar desde el Magreb hasta el Golfo Arábigo. Es el tiempo de contener anhelos, reivindicaciones y expectativas de todas las expresiones y en todos los ámbitos; amazigh, asirios, sirianos, caldeos, sabeos, yazidies, etc., identidades pertenecientes a esa gran Patria Árabe, una cuestión que da paso a la construcción de un nuevo formato político étnico y plurinacional.

Latinoamérica

Mientras tanto, en América Latina hace tiempo está en marcha un proceso de desintegración del proceso de unidad de concepción y acción logrado durante una década. Los cambios de gobiernos y las desestabilizaciones políticas y económicas en Latinoamérica, parecen interrumpir el modelo de desarrollo sostenido y de integración, especialmente intercontinental, impulsado por los foros América del Sur-Países Árabes (ASPA) y América del Sur-África (ASA).

El anuncio del entonces presidente de EE.UU. Barak Obama sobre el levantamiento del bloqueo a Cuba, pretendía forjar una bisagra para tender nuevas relaciones del país del Norte no sólo con la isla, sino con el resto de la comunidad de Estados de América Latina y el Caribe. Sin embargo, con la irrupción de Donald Trump comenzó a derrumbarse aquel diseño demócrata. Lejos de quedar atado a posturas y posicionamientos políticos de cualquier administración estadounidense, hay que entender que los intentos “altruistas” en el cierre de la gestión de Obama, entraron en coalición desde el comienzo, con el discurso del actual presidente de EEUU,

donde no faltan las exclusiones y el maltrato a los inmigrantes, manifestaciones políticas chauvinistas alimentadas por los sectores más retardatarios de la sociedad, sostenidas ideológicamente por los neoconservadores. En esencia no existe ningún grado de virtud en ninguna de las expresiones políticas en EE.UU.

Los inmigrantes latinoamericanos, asiáticos y africanos que desesperadamente pretenden ingresar a EE.UU. o a Europa, son víctimas de todas las políticas neocoloniales implementadas por los Estados desarrollados con vocación imperial. Ciudadanos de distintos países del mundo que sufren la asfixia de los organismos usureros o de las guerras diagramadas desde las metrópolis coloniales, merodean por el mundo en busca de una vida un poco más digna.