La victoria de la gente

Por Almagro Valdivia

El 18 de octubre cambió, gracias a los estudiantes, el escenario político de Chile y ,era que no, siendo hijos de la democracia que hemos creado. No le temieron a nada ni a nadie diciendo fuerte y claro lo suyo al gobierno. Este no reaccionó. Fue el parlamento que por presión de la gente movilizada en las calles el que tuvo que llegar al “Acuerdo Nacional por la Paz”. Luego vino la pandemia y hablaron los especialistas, los alcaldes y también se movilizó el personal de la salud. Pidieron en abril la cuarentena total para la RM. El gobierno se tupió y su ministro de salud, soberbio, se equivocó, no enmendó y la estrategia se cayó: “No sabía que habían chilenos en tan malas condiciones” declaró golpeado tomando “conciencia”. Nuevamente el pueblo esperó. Entonces el gobierno comenzó a dar respuestas atarantadas, sin coordinación y abruptas. Sin ninguna visión comenzó a erogar dádivas clásicas, burocráticas-fiscales a situaciones excepcionales y así se fue arrinconando solo. En su apuro por quedar bien, aunque bien intencionado,eso creo, pretendiendo ser competitivo ante Chile y el mundo, lo hizo tarde, mal y nunca; sin previsión, a tientas y a sabiendas de que serían evidentes: las aglomeraciones; ej: vacuna de la influenza, AFC, patentes, colas en supermercados, postas y hospitales,etc.

Cuando bastaba hacerlo gradualmente y con la comunidad organizada. Pero no creen en ella. Luego sacaron a las FFAA a la calle sin facultades de nada solo a hacer presencia y, en el camino, del sombrero, sacaron la ley de resguardo a las instalaciones estratégicas. El pueblo, razonable aún, pero más impotente reaccionó y surgieron espontáneamente las ollas comunes. Para ” quedar bien” y no ser menos pues no fue su idea, comenzaron a repartir cajas dando a diestra

y siniestra sin importar a quien lo importante era mostrarse solidario. Y, como las “ofertas” con platas de todos los chilenos se fueron agotando (los U$12mil M.) se hicieron nada. Aquí la gente se cansó y comenzó la frenética protesta popular esta vez de forma virtual y echando abajo todas las iniciativas gubernamentales por insufuentes y miserables proponiendo en su lugar el retiro del 10% de las AFP y exigiendo recurrir a sus propios recursos ante un gobierno inoperante y fracasado pues el hambre, la muerte y la cesantía campeaban. Una vez más la gente tuvo razón, la clase política escuchó y votó, imponiéndose la sabia soberanía popular. Así que ya estamos todos notificados: la voz virtual de la gente llegó para quedarse y la soberanía tiene un nuevo canal de expresión y de presión: las redes sociales. El logro del 10% fue el triunfo de la gente agobiada y desesperada. Asi es que a a la clase política cuidado con los pasos que den…que el soberano los esta mirando.