Opinión: Juan Gabriel Valdés

Estimados amigos.

He pensado largamente en lo que sucede y creo que es bueno que intercambiemos opiniones de fondo. Aquí va la mia.

Ya no basta con condenar y menos aún empatar verbalmente la violencia de carabineros y la de delincuentes quemando hospitales iglesias y museos. Se requiere que los que tienen cargos dirigentes actúen con urgencia, antes que el desvarío de los vándalos y el fascismo nostálgico de Pinochet ocupen la escena.

Los Presidentes de partidos políticos de todo el espectro deberían  reunirse el lunes con el Jefe del Estado para acordar un documento que compromete el concurso de los demócratas para asegurar la estabilidad institucional, reformar la policia y enfrentar a los violentos.

Cada día que pasa nos acercamos más a un colapso total del orden público que solo puede acabar en un golpe militar o al menos en que el poder caiga en manos militares, aunque ellos no lo quieran.

En primer lugar esta violencia hará imposible el cumplimiento y la práctica del acuerdo sobre una nueva Constitución.

En seguida, el debilitamiento terminal de Piñera solo conduce a la destrucción de las instituciones incluidos los acuerdos como el Plebiscito acordado en su marco. Me da la impresión que existe una tentación entre algunos de nosotros de ver su caída como un espectáculo democrático, cuando sería solo una reversión de todo lo que hemos hecho en nuestra vida política, desde la defensa del gobierno popular en adelante.

Una sociedad no puede vivir en el caos. Se debe imponer el orden público y para ello no basta expresar buenos deseos. Quienes hemos vivido otra derecha, la derecha fascista, deberíamos saber  lo que significa tener una derecha liberal que no quiere matar para resolver el conflicto social. Hoy tenemos esta derecha. La otra espera su turno y depende en buena medida de nosotros que no lo tenga.

El pais necesita que la oposición ocupe el espacio de responsabilidad que le corresponde en el manejo del orden público.

Habrán partidos que se nieguen y prefieran esperar más condenas de organismos internacionales a las fuerzas de seguridad. Están en su derecho pero están equivocados. Que cada cual asuma su responsabilidad. La historia ha mostrado quienes son los primeros que sufren cuando los que tienen las armas imponen un orden inconstitucional.

Las vacilaciones a estas alturas se pagan muy caro.