Jeanette Vega: “Cada Estado no puede combatir por su cuenta”

JOAQUÍN LUNA, LA VANGUARDIA

El espectro de una urgencia sanitaria global se vislumbra en el horizonte (…). Los países, los donantes y las instituciones multilaterales deben prepararse para lo peor”. Son dos frases del premonitorio Un mundo en peligro. Informe anual sobre preparación de emergencias sanitarias , presentado… en el mes de septiembre del 2019.

El informe fue una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial, bajo la dirección de Gro Harlem Brundtland, tres veces primera ministra de Noruega a y exdirectora de la OMS. Quince personalidades científicas y económicas mundiales lo redactaron, entre ella la doctora Jeanette Vega, chilena, exsecretaria de Salud en el Gobierno de Bachelet.

A la vista de los hechos, el texto causa impacto.

¿Cuánto tiempo les llevó?

Seis meses. La idea de los dos organismos era adelantarse a los acontecimientos. Veíamos con claridad la necesidad de tener un plan global sobre emergencias, incluyendo las pandemias. Detectábamos un deterioro global en el sistema de vigilancia.

La pandemia les da la razón sobre la falta de prevención de muchos gobiernos pero estamos lejos –toco madera– de la advertencia de que cabe esperar pandemias con entre 50 y 80 millones de muertos.

No, no. No es el caso del coronavirus, pero el informe, como es habitual, tiene que recoger los peores escenarios si seguimos a escala global sin una estrategia preventiva. Cada cierto tiempo, tendremos pandemias. La respuesta a esta ha sido bastante rápida pero también confirma la teoría de que Italia comenzó a combatirla tarde por la falta de un sistema de vigilancia.

El informe podía pareceralarmista en septiembre. Ahora, menos. ¿Qué claves aporta?

Uno, la aproximación a emergencias sanitarias será siempre de pánico y negligencia si no hay una inyección económica de los gobiernos en prevención. En segundo lugar, todo el mundo tiene que trabajar bajo un liderazgo. El coronavirus refuerza la necesidad de la OMS, la reafirma. Muchos estados han rebajado sus contribuciones. No es posible afrontar pandemias si cada Estado hace la guerra por su cuenta.

El virus se originó en China. ¿Actuaron correctamente?

Sí. El tiempo de demora para identificar el virus y la secuencia fue tan sólo de días. En segundo lugar, compartieron el código genético. Y, tercero, dieron una respuestarápida.

Hay quién especula sobre las ventajas de un sistema autoritario frente a los países democráticos en este tipo de retos…

Ese es un falso debate. Lo que cuenta no es eso, lo decisivo estener un buen sistema de salud pública, con un comandamientocentral y una gobernanza mundial sobre las vacunas. Hace falta un sistema organizado, global, para que los países ricos no acaparen esas vacunas.

¿Hay más alarma porque, a diferencia de otros virus, irrumpe en los estados más ricos, cuyas sociedades se creían inmunes a grandes males?

Naturalmente. Son los ciudadanos de los países más desarrollados quienes más viajan por el mundo y eso explica la propagación. El brote del virus del Ébola (2014-2016, más de 11.000 muertos) no creó tanta alarma a escala global porque estaba limitado a una zona de África. Lo mismo sucedió con la pandemia de gripe A que sufrimos en Chile en el 2009 con 12.000 casos y 155 muertos.

¿Puede ser la pandemia que deje la mayor factura en la eco-nomía mundial de la historia?

El efecto en la economía va a ser brutal. Esta pandemia deja dos conclusiones: el modelo económico liberal sin controles es un modelo fallido. Y el enfoque individualista de los estados, creyendo que pueden solucionar por su cuenta problemas sanitarios al margen del resto del mundo no sirve para estos casos. Para poder afrontar lo que nos espera se necesitan medidas keynesianas. Celebro que países como España y Francia, con gobiernos tan distintos ideológicamente, hayan adoptado las mismas políticas de gasto público keynesianas.

¿Que le parece el enfoque adoptado por España?

Me parece correcto. Hay una diferencia con Italia importante: España ha adoptado una baja circulación de las personas con mayor rapidez aunque el coste sea altísimo. Y, segundo, la estrategia de cuarentenas permite comprar tiempo. La reacción exige cuatro fases: aislar, testear, tratar y trazar (las personas infectadas). Esta última no debe olvidarse y es tan importante como las otras para evitar repuntes.

El presidente Trump aspira a la reelección en EE.UU. y el coronavirus se vislumbra como el mayor obstáculo para sus aspiraciones. ¿Importa al mundo lo que suceda?

Sin duda. Niega el cambio climático y la emergencia sanitaria. Y otros escuchan lo que dice. El mejor ejemplo es Bolsonaro. La economía de Brasil es muy relevante para la región. O Johnson, que cree en algo sobre el contagio de lo que nadie está seguro.