Declaración Pública del Observatorio Internacional

DECLARACIÓN PÚBLICA

El autodenominado “Plan de Paz” del Presidente estadounidense Donald Trump y el Primer Ministro Benjamín Netanyahu ha sido recibido con suma prudencia por la comunidad internacional, por cuanto representa un diseño unilateral de Estados Unidos e Israel para expandir y fortalecer la ocupación israelí, a expensas del derecho internacional y humanitario que asiste a los palestinos de tener un Estado Palestino viable.

Es este un plan impuesto por una de las partes ya suficientemente poderosa militar y económicamente, apoyada por la principal potencia mundial para someter al pueblo palestino a aceptar una solución que a la larga será provisoria, ya que en las condiciones declaradas el Estado Palestino no será sostenible ni la paz estable.

El poder militar frente a una desmilitarizada Palestina, el control de las finanzas, la propiedad de los recursos naturales, el control de la soberanía, la incomunicación territorial de Palestina, el recrudecimiento de la segregadora administración israelí, rechazo al retorno de los refugiados palestinos expulsados desde 1948, erradicación y traslado de una importante población palestina a una zona del Sinaí, la anexión del Valle del Jordán y los territorios palestinos con asentamientos israelíes y, la potestad de intervenir de facto en todo lo que afecte sus intereses, quedan en manos de Israel. Estas características del “plan” junto a la declaración unilateral de toda Jerusalén como capital de Israel y otras condiciones dictaminadas en la supuesta propuesta de paz, impiden una verdadera paz en lugar de promoverla, recrudeciendo la colonización.

El plan es un retroceso significativo de los esfuerzos que se habían venido haciendo durante décadas para encontrar una solución satisfactoria tanto para israelíes como para palestinos. Pese a no reconocerlo como un mediador imparcial, los palestinos habían confiado en las anteriores autoridades estadounidenses para impulsar condiciones que favoreciesen el diálogo entre las partes.

Es preciso señalar que este plan tiene de común denominador con todas las iniciativas y actos de ocupación anteriores desde la resolución de la ONU de partición de Palestina en 1947 hasta hoy día, la no consulta de la voluntad del pueblo palestino, el que es precisamente la parte afectada y a costa de la cual se creó otro Estado en su territorio sin que tuviesen voz ni capacidad para evitarlo.

Creemos que la decisión de la cancillería chilena de apoyar este plan es inconsistente con la línea que Chile había mantenido al respecto, incluso del reconocimiento que Sebastián Piñera hizo del Estado Palestino durante su primer gobierno. A su vez, se contrapone a la tradición de nuestra política exterior para promover el diálogo, la solución pacífica de los conflictos, el apego al derecho internacional y las resoluciones de los organismos internacionales. En esa perspectiva, solicitamos enérgicamente al gobierno que revise su postura y la encauce en conformidad con la tradición histórica de nuestro país.

En Santiago a 31 de enero de 2020    

Observatorio Internacional

Fundación Por La Democracia