“Al gobierno le importa que se mantenga el acuerdo”

Entrevista a Pamela Figueroa por Natalia Olivares, El Mercurio

Con la vista en la negociación entre oficialismo y oposición en temas complementarios al acuerdo del 15 de noviembre, la comisión de técnicos convocada para rayar la cancha del proceso constituyente trabaja para definir una propuesta con plazos, reglamento de la convención y el órgano que resolverá controversias. En este último punto, abordado el miércoles 27, se desestimó que sea el Tribunal Constitucional, y se redactará una propuesta en la que podrían proponerse miembros de la Corte Suprema electos por sorteo.

La cientista política Pamela Figueroa, académica Usach, integra la instancia en el cupo PPD. En el segundo gobierno de Bachelet, como jefa de la División de Estudios de la Segpres, le tocó implementar el diseño, la ejecución y la tramitación legislativa del proceso constituyente, que entonces no llegó a puerto. Hoy valora la buena disposición.

—Dada la conversación que tuvieron con el director del Servel, la fecha del 28 de diciembre para convocar el plebiscito de entrada ¿es el deadline?

—Claro, porque el acuerdo dice que el plebiscito de entrada será en abril 2020 y desde ahí hay que contar hacia atrás todo el proceso electoral dentro de la legislación actual: campaña, propaganda, padrones, impresión de votos. En ese minuto deben estar aprobados los proyectos de reforma constitucional para convocarlo.

—¿El entrampamiento del acuerdo político ha complicado su labor?

—Hemos avanzado en paralelo, porque la diferencia que tiene el oficialismo con la oposición es en el nivel de inclusividad de la convención. Los partidos de centroizquierda hemos planteado que tiene que haber paridad de género o algún sistema de cuotas, representación clara de los pueblos indígenas como escaños reservados y que los independientes puedan competir en igualdad de condiciones con los partidos. En el oficialismo tienen mucha preocupación por lo que llaman la estabilidad del proceso, que los acuerdos se hagan por mayorías amplias y por eso han hecho mucho énfasis en los quórum.

—¿En cuál de los tres temas señalados ve mayor dificultad?

—Los partidos firmantes aún están en conversaciones, mientras exista el diálogo las posibilidades están abiertas. Han entendido que la sociedad chilena cambió y que se necesita una institucionalidad democrática, participativa e inclusiva.

—¿Le gusta la opción de se vote por un hombre y una mujer a la vez?

—De las distintas opciones de diseño electoral para concretar una Convención Paritaria, la corrección de resultados, tal como se hizo en el Colegio de Abogados (se determinó 50% de cada género en la conformación de las listas, y que en el consejo, no podría haber más de 60% de un género), es bastante viable para nuestro actual sistema. La experiencia comparada muestra que esta es una alternativa que ha dado buenos resultados.

—¿Cómo afecta el clima de violencia a la mantención del acuerdo?

—La violencia es un factor muy preocupante, condenable, y me parece la idea de un gran acuerdo nacional que la condene, porque no tiene nada que ver con las manifestaciones pacíficas. La señal que los comisionados tenemos de nuestros mandantes, que son los partidos que firmaron, es que es muy importante sostener este acuerdo y estamos trabajando en esa línea. Estamos a la espera de que los partidos de Gobierno den una respuesta positiva a los de oposición, y creo que así debería ser, porque el Gobierno es uno de los actores a los que más le importa que se mantenga el acuerdo.

—¿Abordaron ya qué ocurre si no se llega a un texto final en el período de funcionamiento de la convención?

—No, esa es una norma de funcionamiento que vamos a revisar ahora. Hay que ver las hipótesis de lo que puede pasar y cómo se han ido resolviendo en otras convenciones constitucionales y otras crisis. Los miembros de la comisión en su mayoría somos académicos y abogados que ejercen en el área del derecho constitucional, tenemos bastantes elementos teóricos y prácticos sobre la mesa.

—No está escrito en la declaración inicial que lo que viene es una hoja en blanco; tampoco si se volvería a la Constitución del 80 si no hay acuerdo. ¿Zanjaron cómo entenderán esto para evitar interpretaciones como ocurrió con Andrés Allamand?

—No, todavía no. Los que toman decisiones son los partidos y los parlamentarios; nosotros haremos los análisis de viabilidad de cómo implementarlos.

—Entonces tampoco han discutido esa idea que tiene la derecha, de que el cuerpo legal se valide en su conjunto con un quórum de dos tercios al final.

—Tampoco lo hemos resuelto. Primero hemos analizado el plebiscito de entrada, con sus opciones, y el de salida.

—¿Qué experiencia internacional han tenido sobre la mesa?

—Colombia también tiene plebiscito de entrada, pero el de dos preguntas es único en Chile. Y la mayoría de las asambleas constituyentes tienen el de salida, que es ratificatorio. Hay mucha experiencia internacional, pero hay que ver sistemas políticos, electorales, regímenes…

—¿Cómo han abordado otros países el tema de pueblos originarios o cuotas de género? ¿Aseguran competencia o composición final?

—Hay algunas que han tenido cuotas en listas, otras escaños reservados. La experiencia es muy disímil.

—¿Qué similitudes ve con el proceso constituyente de Bachelet II?

—Hay muchas. El concepto convención constitucional viene en el proyecto de reforma que presentó la Presidenta en abril de 2017. Para ese proyecto hubo todo un análisis comparado de cómo se podían organizar los mecanismos de cambio constitucional. También es muy importante recoger la etapa participativa. Me imagino que también puede ser una experiencia que se tome más adelante para incorporar a la ciudadanía y dar la legitimidad social que requiere un proceso constituyente.

—Cuando se pidió a la ciudadanía enumerar siete prioridades.

—Sí, a través de los Encuentros Locales Autoconvocados, más cabildos regionales y provinciales. Se diseñó una metodología inédita que se llamó convergencia deliberativa; deliberaban a partir de prioridades para los distintos ámbitos de la Constitución. Fue una metodología muy celebrada a nivel mundial, un informe OCDE analiza los ELA y esta metodología como una buena práctica democrática.