4 Comandos y un plebiscito

Por Carlos Correa

Hasta ahora, las encuestas siguen mostrando una ventaja para la opción Apruebo en el plebiscito de abril sobre la Nueva Constitución. Para esa opción, hay 4 comandos, sin una línea editorial única. Probablemente surgirán más en estos días. El Tricel decidió entregar tiempos de televisión a organizaciones de independientes, que también tendrán su propia línea de pensamiento, distante d ellos partidos para presentar sus posiciones.

En el otro lado, la opción Rechazo tendrá varios espacios en la franja, pero ya han configurado una línea de pensamiento única. El storytelling de todas las piezas comunicacionales, será que una nueva Constitución es un salto al vacío, es un riesgo mayor.  Desde el punto de vista táctico, un director de TV que sabe manejar el rating podrá rápidamente vincular la violencia callejera con la opción del Apruebo, pues a buena parte de la oposición le sigue costando mucho rechazarla. No solo hay quienes derechamente la impulsan, sino quienes colocan contexto a ésta.

Cada uno de esos comentarios alimentará el sentido que, tras la idea de cambiar la constitución, está algo peor, destruir al país completo. Los creativos del Rechazo culparán a la izquierda de querer ruinas para hacer un país nuevo, que no fueron capaces de ganar en las urnas. La división de mensajes que habrá por la opción “Apruebo” será, sin duda, una oportunidad comunicacional. Sus adversario podrán hacer selección oportunista de los mensajes, eligiendo de todas las franjas las que sean más extremas, para instalar emociones como el miedo y la incerteza y así invisibilizar a los moderados o a las figuras de derecha que están por una nueva Constitución.

Dentro de la oposición hubo un esfuerzo de los partidos de la Convergencia Progresista en tener una línea única, pero no es suficiente. A manera de ejemplo, vale la pena analizar qué hubiese pasado si toda la gama de opositores a la dictadura hubiese pujado por tener ellos segundos de exposición en televisión durante el plebiscito del año 1988. Razones para no mezclarse entre ellos había por montones, pues dentro de los opositores a Pinochet había partidarios del gobierno de la Unidad Popular y personeros que habían participado en su caída. También había disimiles visiones sobre como hacer una transición a la democracia. El drama de la izquierda ante el plebiscito y posterior transición es narrado por Mansuy en su libro “nos fuimos quedando en silencio” donde describe lo que cedió para que ganara la democracia.

Aunque la distancia entre las opciones de la primera pregunta del plebiscito no se logre acortar de aquí al plebiscito de abril, un resultado estrecho condiciona la convención constituyente. Algo de eso esbozó con toda sinceridad un dirigente de la Sociedad Nacional de Agricultura para explicar su voto. Y en esa carrera contra el tiempo todo vale, y toda ventaja que se pueda entregar va a ser aprovechada. Un mosaico de franjas por el “Apruebo”, donde cada uno en pocos segundos demuestre su identidad, no permite llegar a más públicos, sino que es un error grueso que generará la imagen final que la nueva constitución será un caos, porque quienes la desean no son capaces de trabajar juntos. Hay que recordar que la encuesta CEP valora enormemente la capacidad de los políticos de construir acuerdos.