El Desafío Opositor

Por Heraldo Muñoz

Llego la hora de la unidad de la oposición. Las chilenas y chilenos esperan más de nosotros. Para diseñar un nuevo rumbo, debemos partir por reconocer ante el país los errores cometidos, dejar las pugnas menores y escuchar la voz de la gente. 

La dispersión opositora no es nueva y se arrastra desde las elecciones presidenciales pasadas. Más allá de la aspiración de nuevas fuerzas de ganar espacios, y de algunas antiguas de recuperar identidad, la causa principal de los males opositores es habernos desviado de las prioridades ciudadanas.

En la pasada elección presidencial: ¿Cuánto hablamos de la necesidad de crecimiento económico, de más y mejores empleos, de innovación?; ¿Cuántas propuestas ofrecimos para enfrentar la inseguridad ciudadana, previniendo el delito, apoyando a las víctimas, centrándonos en el trabajo con jóvenes y comunidades locales?; ¿Cuánto hablamos de profundizar la agenda de probidad y combatir la corrupción?; ¿Cuánto hablamos de la persistente discriminación en el trabajo y en la calle contra la mujer?

En la oposición debemos centrarnos en las razones del malestar de la clase media y los más desposeídos, en vez de privilegiar el debate sobre hipotéticas coaliciones. Tenemos que responder a las personas que venden parche curitas a cien pesos en la locomoción colectiva; a los trabajadores por cuenta propia que usan un auto para trabajar y enfrentan el alto costo de los tags; a los adultos mayores que reciben pensiones que no les alcanzan para cubrir los remedios para sus enfermedades. Si definimos bien los asuntos sustantivos que preocupan a la gente, las coaliciones serán más fáciles de conformar más adelante.

El tema prioritario de la agenda ciudadana es la reforma previsional. El consenso opositor debiera sustentarse en una reforma para un sistema de seguridad social, con componentes de solidaridad intra e intergeneracional, con la posibilidad de que el aumento de 4 puntos a cargo del empleador sea administrado por un ente público autónomo, adelantando el número de años para la entrada en vigencia de este incremento de cotización, ampliando la opción de los afiliados a elegir su administradora por el total de la cotización, y legislando prioritariamente sobre  el reajuste del pilar solidario.

Si hay acuerdo opositor sobre pensiones, será más factible concordar posiciones para fortalecer la Ley de Inclusión Educacional para que las familias escojan las escuelas para sus hijos; presionar al Gobierno para que implemente el nuevo sistema escolar; defender el sindicalismo frente a las reformas laborales; y elaborar posturas comunes sobre otras reformas necesarias, como en materia de seguridad ciudadana o del Tribunal Constitucional. Debiéramos inspirarnos en el ejemplo del acuerdo de las 8 condiciones para legislar sobre reforma tributaria, suscrito por partidos desde el Frente Amplio hasta la Democracia Cristiana.

La idea es dialogar con el gobierno, con disposición abierta, pero desde posiciones de fuerza para resistir el desmontaje de reformas como la gratuidad en la educación o los parques nacionales, y para construir futuro para el país y recuperar la confianza de la gente. Chile merece una oposición que pueda aspirar a liderar un cambio tranquilo.

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